Peeling

El tratamiento con peeling consiste en aplicar unas sustancias ácidas que van a producir una descamación controlada de la piel, permitiendo eliminar manchas, mejorar la hidratación, eliminar marcas de acné, reducir arrugas superficiales y reducir el tamaño de los poros.

Existen diferentes tipos de peeling según la profundidad a la que descamen, clasificándose en superficiales, medios y profundos.

Actualmente algunos peeling que usamos vienen preparados para que la descamación sea mínima, sin que ello quiera decir que no sean efectivos, ya que producen una descamación más lenta, y por tanto menos visible.

El procedimiento consiste en limpiar y desmaquillar la piel, y posteriormente aplicar con una gasa la sustancia ácida que vayamos a utilizar (ácido glicólico, mandélico, pirúvico, salicílico, tricloroacético o fenol, entre otros). Lo dejaremos actuar durante unos minutos y posteriormente realizamos la neutralización del ácido para que deje de hacer efecto. Aplicaremos una crema postpeeling y protección solar.

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El tratamiento suele durar unos 30 minutos, y generalmente hacen falta varias sesiones para conseguir buenos resultados, siempre dependiendo de las características de la piel del paciente.

Entre 2 y 7 días después del tratamiento, la piel tratada comenzará a desprenderse, con más o menos rapidez y cantidad según el peeling utilizado. Durante este tiempo no debemos tirar de la piel, sino esperar que se caiga. Hay que evitar el sol durante 4 semanas al menos, y siempre utilizar protección solar.

Es importante tener en cuenta que este tratamiento no debemos hacerlo en verano, ya que si tomamos el sol vamos a producir pigmentaciones e irritación de la piel. Tampoco se pueden tomar sesiones de bronceado con ultravioleta.

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